¡BIENVENIDOS!
HE AQUÍ EL
PRIMER FORO INTERACTIVO PARA CORRECTORES DE ESTIL0 Y TRADUCTORES. Este
espacio servirá para consultar dudas, aclarar conceptos, ofrecer
opiniones, asesorar a principiantes y, ¿por qué no?, también a algunos
experimentados.
Todos
los que nos dedicamos a corregir los errores gramaticales (y a veces de
aprendizaje)de otros sentimos, ciertamente, una gran satisfacción, pero
a la vez gran frustración porque estamos conscientes de que pudimos
mejorar el texto final... y no lo logramos, sea por falta de tiempo o,
la verdad, algo de desidia.
Este
oficio es uno de los más solitarios del mundo. No siempre tomamos las
mejores decisiones, en especial porque tenemos encima la presión del
editor o del autor, y las diferencias de criterio echan a perder nuestro
trabajo. Pero también tenemos las presiones de la familia, si somos
casados, o simplemente la necesidad de solventar nuestros gastos si
somos solteros.
Aparte
de las intimidades, también pretendemos aquí proporcionar pistas y
sugerencias para todo aquello que conforma el mundo del corrector de
estilo y el traductor: referencias bibliográficas, publicaciones y demás
herramientas útiles para el oficio. Claro, no basta sólo escribir bien o
reconocer los errores ortográficos o gramaticales, sino poseer esa
preparación multicultural que da a este artista de las letras el
criterio no impositivo que le permite captar los matices lingüísticos e
idiomáticos que conforman el trasfondo conceptual de toda obra escrita.
De ahí la importancia de aprender a "leer entre líneas", es decir,
reconocer lo que todo texto no dice.
Evidentemente,
los ejemplos deben formar parte fundamental de este foro, pues no es
posible entender un caso aislado de corrección, sino, de nuevo, el
contexto general de la obra. Nunca es lo mismo corregir una novela que
un libro para niños, pues en general el lenguaje debe ser acorde al
objetivo final del autor; sin más, cada obra tiene sus propias
necesidades. Y, en este sentido, los casos extremos son los mejores para
ejemplificar, pues ofrecen las claves necesarias para derivar, por
decir algo, cierta conjugación. Tomemos, en esta instancia, el verbo satisfacer... pese
a su en apariencia facilidad para conjugarse, muchos no saben hacerlo
con propiedad. Y no hablemos de expresiones bizarras (por decir lo
menos) como sin en cambio que se utiliza ignorantemente (también por decir lo menos) en lugar de sin embargo.
Igual
que el lenguaje, la lengua, el habla mismos cambian, evolucionan,
degeneran en torpezas y pecados de expresión oral y escrita, el
corrector (mucho más el traductor) debe cambiar, aprender cada día y con
cada obra y, por tanto, evolucionar hacia la excelencia de su labor y
de su saber...
Mas
nunca debe permitirse degenerar como lo hace la lengua; como mera
adquisición de conocimiento, de datos, de curiosidades del habla, es
admisible que sepa cómo hablan y escriben los incultos, pero jamás
convertirse en uno de ellos. Casi por extensión, el corrector de estilo y
el traductor son, si no sólidamente cultos, conocedores de todo el
saber humano. Nótese que el principal defecto de cualquiera de estos
profesionales sin título es una arrogancia exagerada, porque conocen de
todo sin sufrir (a pesar de algunas deshonrosas excepciones) la
degeneración profesional característica de los académicos, que no ven
más allá de su cerrado ámbito de estudio o de labor. Presumiblemente,
por saber un poco de todo (aquí no puede, no debe aplicarse el dicho de
"aprendiz de todo y oficial de nada"), pues ha leído y conocido ideas,
personajes, experiencias, procedimientos y eventos históricos, ambos
pueden hablar de tú a tú con personas de una amplia gama de ocupaciones:
de presidente del país para abajo, y además con conocimiento al menos
básico de todo asunto vivido o por vivir en este universo conocido. No
en balde a algunos los llaman "bibliotecas ambulantes", "maestro" o
"licenciado".
Y sin embargo, si muove.
Muchos también se pasan al bando contrario y proclaman su
presuntuosidad sin ambages, en especial si tienen un titulito que los
acredita como "nadólogos" egresados de la universidad "Fanfarria". A
ellos basta demostrarles que, en realidad, no hay una sola universidad
en el planeta Tierra que ofrezca cursos en corrección de estilo y que a
muchos profesionales recién salidos de las aulas universitarias les
sirve un carajo mostrar el papelito, porque no encuentran trabajo en su
área.
Así, señores (es mera concordancia; también incluimos a las damas), para todo ello es este sitio, y para mucho más. Correctores somos y entre las edotoriales andamos. Bienvenidos...
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